Una residencia de estudiantes Moderna y Diferente en el  de Pamplona

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Alaitz Luna

Nos gustan los estudiantes que tienen su propia personalidad, sus propios gustos e intereses. Aunque eso implique desmarcarse de “la mayoría”. Nos gusta Alaitz!!

Es de Guipúzcoa, aunque ella se siente ciudadana del mundo. Le encanta conocer otras culturas, la riqueza del intercambio, y por eso estudia Relaciones Internacionales en la UNAV. Siente especial debilidad por la cultura asiática, desde siempre. Su padre tiene una profesión muy especial, es capitán de barco. Él le introdujo en el conocimiento de otras culturas. Cuando era niña veían juntos dibujos animados japoneses. Desde entonces le encanta la literatura y la música asiática.

Lo que más le gusta es la profundidad de los temas que abordan, su espiritualidad y el trasfondo de sus historias. Siempre tratan de transmitir valores.

Quiere acudir a las fuentes originales. Por eso estudia japonés y coreano, y este año ha empezado clases de chino en la universidad. También se siente identificada con su mentalidad, porque es una persona muy reservada, organizada, ¡odia el descontrol!, muy estructurada mentalmente. Además comparte la veneración de la cultura asiática por las personas de edad avanzada. Alaitz siente debilidad por las personas ancianas y, en particular, por sus abuel@s. ¡Se puede aprender tanto de su experiencia!

Le encanta leer y aprender cosas nuevas. Recuerda que, en el colegio, sus amigas pedían ropa como regalo de Navidad y ella libros para estudiar japonés… También le entretiene hacer cosas creativas, como bolsos pintados y diseñados por ella misma.

A Alaitz no le gustan las multitudes, prefiere las amistades profundas y de “tú a tú”. Su abuela temía que le costara hacer amig@s en la universidad, por tener unos hobbies “demasiado exóticos”, pero ha sido todo lo contrario. Cuando llegó a la universidad el año pasado una compañera de clase vio su tatuaje japonés y se acercó a ella. Se hicieron inseparables. También en la residencia, optó por compartir habitación porque se considera muy tímida y pensaba que estar en una habitación doble le ayudaría. Pronto su compañera de habitación empatizó con ella y se convirtió en una de sus mejores amigas. Este curso su compañera decidió irse a un piso y Alaitz vio que, de nuevo, tenía que hacer amig@s. Pero pronto una estudiante de la residencia que pasó junto a su puerta vio de refilón su habitación, decorada con motivos japoneses. Resultó que a ella también le gusta muchísimo la cultura asiática. Le presentó a su círculo de amig@s ¡gente estupenda!

Admite que en la residencia se siente como en casa: “La persona de la limpieza es como mi segunda madre”. Tod@s la queremos mucho. Siempre sonríe y tiene una palabra amable en la boca. Definitivamente, nos gusta Alaitz!!!