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Una residencia de estudiantes Moderna y Diferente en el  de Pamplona

Andrea Fabra

Andrea siempre ha tenido claro que “lo suyo, es escribir”. No sabe el qué: libros, guiones para películas, series, u obras de teatro (le apasiona el teatro). Escribir. “Desde que tengo memoria, me he imaginado relatos. Y he escrito. En Bachiller me dijeron: Es lo tuyo, tienes una voz propia”. Su ilusión era estudiar una carrera que le preparase para “esto de la escritura”. Pero no la encontraba. Descubrió una opción interesante en el Reino Unido ¡y a punto estuvo de marcharse! Hasta que se topó con el Grado en Literatura y Escritura creativa de la UNAV. Ni corta ni perezosa, dejó la ciudad condal y se vino a este rinconcito del Norte: “Me encanta Pamplona. Me recuerda a Edimburgo. Sólo tiene una pega. ¡Que no se habla catalán! Echo mucho de menos hablar mi lengua”. Cuando llegó, vio varias residencias, entre ellas Camplus Pamplona: era la que mejor se adaptaba a su personalidad. ¡Y aquí se quedó!

La carrera le está encantando y, de momento, ha sacado muy buenas notas. Es muy joven y entusiasta, pero ya es consciente de la dificultad y responsabilidad del camino que ha elegido. Hay tres grandes miedos que le atenazan.

El primero, que no le entiendan y que le juzguen: “Quien te lee, no sabe todo lo que has puesto de ti en ese relato. ¡Está entrando en una casa ajena!”

Segundo, el llamado síndrome del impostor: “Me angustia descubrir que igual no son suficientemente buena para dedicarme a esto. Decir que eres escritora son palabras mayores”.

Y en tercer lugar, el miedo a la sequía creativa. ¿Y si un día se queda sin ideas? Ya le pasó una vez, durante una etapa difícil de su vida: “No se me ocurría qué escribir. Miraba las nubes y no imaginaba nada. Fue muy triste. Lo único que se me daba bien, ¡había desaparecido!”.

Cuesta imaginarse a Andrea sin ideas, porque su imaginación es desbordante. Su cabeza siempre está en plena ebullición: “Todo son conexiones. Una cosa me lleva a otra”.  Parte de su inspiración la encuentra en los libros: le encanta leer, sobre todo novela negra y Literatura clásica. Para ella, en la cultura grecorromana ¡está todo! También es muy curiosa, le gusta mucho aprender sobre tema variopintos: “Yo era la típica niña pesada, que quiere saber de todo…”

Ahora, lejos de ser pesada, es interesante y divertida, buena conversadora ¡y con mucho mundo interior! Reconoce que tiene muy buen@s amig@s pero ¡no sabe cómo! Porque le gusta mucho estar sola: “No puede ser que, siento tan poco sociable, tenga tant@s amig@s. A veces juego mi carta de antisocial cuando quiero estar sola. Mi círculo ya me conoce…”