Laura Sánchez

Para Laura, nuestra alumna de la semana, la vida es “un mundo lleno de posibilidades”. Se considera extrovertida y comunicativa al máximo. Y hace falta tener ese carácter para dejar el clima cálido de Almería, cruzar toda la península y recalar en Pamplona: “Cuando vine al examen de Medicina hacía mucho frío, llovía, el examen fue complicadísimo y pensé ¿qué hago yo aquí?”.

Sin embargo, ahora reconoce que está “encantadísima” en Pamplona y que ya la siente como su segunda casa. Le parece una ciudad acogedora, ella pensaba que la gente sería cerrada, pero admite que ha tenido mucha suerte, porque he encontrado personas maravillosas “¡y en la residencia nos cuidáis muy bien!”

Además le parece una ciudad muy bien conectada y muy bonita: “Hay verde por todas partes, huele a naturaleza y a limpio. Es como si la ciudad y el monte estuvieran unidos”. Sólo echa de menos la playa, aunque tiene una amiga en San Sebastián y de vez en cuando se escapa para recordar el olor al mar.

Está entusiasmada con la carrera y admite que la vocación le viene de familia. Su padre es médico y su madre enfermera, así que siempre ha estado imbuida en ese ambiente y soñaba con dedicarse a la Medicina algún día.  Aunque sus notas eran buenas, pensaba que no sería admitida en una universidad tan prestigiosa como la UNAV, donde se presentan tantas personas a la prueba de acceso: “Cuando vi que había aprobado, le tuve que pedir a un amigo que lo revisara él, porque no me lo podía creer, ¡pensaba que se habían equivocado de persona!”

Cuando no está estudiando, le gusta quedar con sus amig@s de la resi y hacer deporte. En Pamplona va al gimnasio y en Almería solía jugar a padel y esquiar. Positiva, llena de vitalidad y de luz, ha sido una suerte haber compartido esta etapa de confinamiento con personas como ella.