Una residencia de estudiantes Moderna y Diferente en el  de Pamplona

Pablo Pérez

Pablo no tuvo claro hasta Bachiller que estudiaría Medicina.  Quería una profesión que tuviera una “vertiente humana”. También le gustaba mucho la biología y la química. En su familia no había ningún sanitario y no sabía exactamente si la mejor opción era Medicina. Fueron unos vecinos médicos quienes le contaron en qué consistía y le ayudaron a decidirse. Le recomendaron estudiar en la UNAV, por el prestigio de la universidad y porque Pamplona está muy bien comunicada con Zaragoza, su ciudad natal.

Su proceso de elección fue casi en paralelo al de su hermano gemelo, Nacho, que también decidió ser médico. Ambos fueron admitidos en la UNAV así que, ¡plan perfecto!  Porque para Pablo compartir la experiencia con su hermano es un lujo. Por compartir, ¡comparten hasta la habitación doble! Piensa que contar con un hermano gemelo tiene muchas ventajas: “Cuentas con una persona que siente casi lo mismo que tú, con quien tienes tal compenetración que sabes lo que está pensando sólo con mirarle. Tienes más conexión que con un amigo íntimo. Te hace sentir muy acompañado. Y lo llevamos bien, sabemos cuándo el otro necesita espacio y nos lo sabemos dar”.

En su segundo año en Medicina está muy contento, con la carrera y con las personas que ha conocido: “En la residencia estuvimos muy arropados desde el principio. Ayuda mucho que haya tantos estudiantes de Medicina. Los veteranos nos acogieron con los brazos abiertos, ¡nos apadrinaron! y nos han ayudado muchísimo, con las asignaturas, los apuntes… Nosotros hemos intentado hacer lo mismo este año con l@s de primero, aunque el plan de estudios haya cambiado. Resulta fácil hacer relación, has pasado por lo mismo que ell@s, tienes muchas cosas en común y la afinidad es casi inmediata”.

La carrera absorbe la mayor parte de su tiempo, pero el próximo año le gustaría retomar el baloncesto, que siempre ha sido su gran afición ¡y la de su hermano! Es un ámbito en el que no son tan gemelos, porque su hermano siempre ha jugado como base, le gusta el control de la pelota, mientras que Pablo prefiere “jugar sin bola, saber colocarse y cuando recibe la pelota decidir a quién pasarla para que la juegue”. Porque son gemelos, ¡pero no iguales! Toda su familia ha jugado al baloncesto, ¡lo tienen en el mapa genético! En los ratos de ocio también le gusta estar con sus amigos, ir a la bolera, dar un paseo… incluso en tiempos de Covid ¡se pueden hacer planes chulos!

Se considera tranquilo, reflexivo y muy protector con su entorno, y con su hermano especialmente. ¡A Nacho que ni lo toquen! También es muy responsable y muy disciplinado. Aunque lleva bien la distancia, cuando regresa a Zaragoza tiene claras sus prioridades: estar con sus padres y visitar a su abuela. Y si queda tiempo, ver a l@s amig@s del colegio. Junto a su hermano ¡por supuesto!