Pilar Piedrafita

Nuestra alumna de la semana, Pilar, no ha elegido un camino fácil. Estudia música desde que era muy joven y el pasado septiembre empezó la carrera que le permitirá ser profesional dentro de cuatro años. Compaginarlo con los estudios de Bachiller fue dificilísimo, ya que la música y, en concreto, el oboe, que es su instrumento, le requería una dedicación de cuatro o cinco horas de ensayo diarias. El año pasado, para preparar el examen de acceso al conservatorio, hacía conciertos todas las semanas. Ensayó tanto que estuvo con una fuerte tendinitis en verano, sin poder tocar. Eso sí, el esfuerzo tuvo su recompensa, ya que ¡obtuvo la primera plaza!

Pilar asume que ha elegido una carrera muy exigente y competitiva: “Para dedicarte a esta profesión, tienes que entregarte y sobresalir mucho. En España todavía hay poca cultura musical, tendré que hacer un máster en el extranjero. Es fundamental dónde hagas el máster, quién haya sido tu profesor y quiénes tus compañer@s, porque los contactos y las referencias son clave. Intentaré estudiar en París o en Lyon, porque los mejores oboístas han salido de Francia. Y, si no lo consigo, en Alemania”. Después del máster, Pilar quiere estudiar Musicoterapia, porque le encantaría que su música fuera una herramienta para ayudar a otras personas.

Siente que “la Música lo es todo, mi vida gira en torno a ella”. Pone tanto de sí misma que todavía no ha superado el miedo escénico: “Cuando tocas, te expones muchísimo, porque enseñas todo de ti. Te da pánico que te juzguen”. De hecho, cuando se presentó al examen de acceso, no se lo quiso contar a nadie. Su mejor amiga y sus padres, sin ella saberlo, acudieron a verla. Lo recuerda con mucho cariño. Está unida a su amiga desde que tienen un año de vida: “Hemos compartido toda nuestra infancia en Huesca. Ahora estamos lejos, ella estudia en Castellón, pero hablamos muy a menudo. A veces me pide que le toque el oboe por teléfono para poder sentirme más cerca”.

Y es que Pilar es una persona muy sensible. También se considera sociable, no le cuesta hacer amig@s. En la residencia se siente muy arropada y cómoda, a pesar de estar lejos de la persona más importante de su vida: su madre. La admira mucho, la considera una persona muy valiente. Se atrevió a adoptarla en China cuando era una niña y a formar una familia monoparental. “Mi madre es muy exigente y me apoya muchísimo. Soy lo que soy y estoy aquí gracias a ella”. Sin duda, ambas han hecho un gran trabajo!!